– ¿Por otros?

– Para intentar saber qué ha pasado.

– ¿Le robaron?

– No le quitaron las armas ni el anillo, sin embargo no había rastro del caballo, ni del carro, ni del portamonedas que debía de llevar consigo. Por lo tanto, es probable que haya sido víctima de un robo.

Morwenna se llevó a la boca un huevo en gelatina e hizo caso omiso de los fuertes latidos de su corazón mientras masticaba. «El hombre que está abajo puede ser Carrick». ¿Acaso no había existido el rumor de que se había salvado del incendio que arrebató la vida a su familia? ¿Es que no se comentó que un mozo de cuadra lo había visto escapar a lomos de un caballo? ¿No era cierto que se había conjeturado que el propio Carrick era el autor del fatal fuego? ¿Por qué? ¿Qué razón podía empujarle a matar a toda su familia? Quedaba descartada la herencia de la torre como móvil puesto que había dejado creer a todo el mundo que había muerto. Desde que el mozo de cuadra extendiera ese rumor, el año pasado, nadie le había visto.

«Hasta ahora».

– Creo que deberíamos temer más a los que asaltaron a ese hombre que a la víctima.

Alexander examinó el contenido del cuenco de madera y la miró directamente.

– Lleva en el dedo el anillo de Wybren.

El corazón casi se le heló.

– Lo vi, pero nuestro enemigo no es Wybren.

– Algo pasa en Wybren.

Poco se podía hacer. Todo aquel que viera el anillo recordaría el incendio que asoló la torre de Wybren hacía un año, durante la Nochebuena, y las acusaciones que profirió el barón Graydynn, ahora señor del castillo, que poco hicieron para acallar los rumores.

– Mató al menos a siete personas, miembros de la familia del barón Dafydd, la mujer, cinco hijos y la nuera. El único que logró escapar fue su hijo Carrick. Se rumorea que fue un asesinato.

Ella toqueteó su copa de vino.

– ¿Creéis que Carrick provocó el fuego, mató a su familia, huyó a caballo, desapareció durante un año y, ahora, por algún motivo inexplicable, está tendido apaleado sobre una mesa en el gran salón?



23 из 331