con sus caminos, aguzarse la esfera tocando un niño. ¡Mudársete la noche en lo divino, yoen urna de tu sueño, hijo dormido!

CANCIÓN DE LA SANGRE

Duerme, mi sangre única que así te doblaste, vida mía, que se mece en rama de sangre. Musgo de los sueños míos en que te cuajaste, duerme así, con tus sabores de leche y de sangre. Hijo mío, todavía sin piñas ni agaves, y volteando en mi pecho granadas de sangre, sin sangre tuya, latiendo de las que tomaste, durmiendo así tan completo de leche y de sangre. Cristal dando unos trasluces y luces, de sangre; fanal que alumbra y me alumbra con mi propia sangre. Mi semillón soterrado que te levantaste; estandarte en que se para y cae mi sangre; camina, se aleja y vuelve a recuperarme. Juega con la duna, echa sombra y es mi sangre. ¡En la noche, si me pierde, lo trae mi sangre! ¡Y en la noche, si lo pierdo, lo hallo por su sangre!

CANCIÓN DE PESCADORAS

Niñita de pescadores que con viento y olas puedes, duerme pintada de conchas, garabateada de redes. Duerme encima de la duna que te alza y que te crece, oyendo la mar-nodriza que a más loca mejor mece. La red me llena la falda


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