
El resto del mobiliario era de madera oscura, lustrosa y con adornos tallados. Todas las piezas del mobiliario parecían valiosas antigüedades. Y ella lo sabía porque recientemente había recibido mucha información sobre antigüedades.
– ¿Seguro que ésta es mi habitación? -preguntó, abrumada.
– El señor Fallucci insistió en que se preparara la mejor habitación de invitados. Dice que la debemos tener atendida en todo momento.
– Es muy amable.
– Sígame, signorina…
Anna la dirigió a un cuarto de baño que también tenía muros de piedra, un lavabo de mármol antiguo y azulejos pintados a mano. Mullidas toallas color marfil colgaban de las paredes.
– ¿La signorina lo encuentra todo de su agrado?
– Sí, es maravilloso -dijo Holly mecánicamente.
– Si desea descansar ahora, le serviremos la cena aquí.
Cuando se quedó sola, se sentó en la cama. Parecía que todo le había salido redondo, pero ella no se sentía así. Cuanto mejor la trataban, más artificial parecía todo lo que ahora la rodeaba y más nerviosa se sentía.
Todo dejaba muy claro que el Juez Fallucci era un hombre extremadamente poderoso y rico. Y estaba haciendo uso de ello para prepararle un lugar confortable que ella no quisiera abandonar.
Pero el hecho era que ella no podría marcharse ni aunque quisiera. Él se había quedado con su pasaporte y tenía poco dinero y nada de ropa. Ahora dependía de un extraño que podría controlarla a su antojo.
A pesar de todo el lujo que la rodeaba, era una prisionera.
CAPÍTULO 2
La cena fue un banquete digno de dioses. Sopa de pez raya y brócoli, cordero asado en salsa de ajo, romero, vinagre y anchoa, seguido de tozzetti, galletitas de azúcar, almendras y anís.
Con cada plato se servía un vino específico o agua mineral. Todo era perfecto. Nada se había dejado al azar.
Cuando terminó de cenar, Holly fue a la ventana y contempló los últimos rayos de sol poniéndose sobre el jardín, que se extendía más allá de lo que sus ojos alcanzaban a ver, un laberinto de pinos, árboles de Chipre y flores entre los que se enroscaban caminos por los que un hombre alto estaba paseando.
