– ¿Cuándo quiere que empiece a entrenar?

– ¿A entrenar? -Clip pareció sorprenderse.

– Sí. ¿Cuándo quiere que empiece?

– Esta noche tenemos partido.

– ¿Esta noche?

– Por supuesto -respondió Clip.

– ¿Quiere que juegue esta noche?

– Jugamos contra nuestro antiguo equipo, los Celtics. Calvin se encargará de que tengas el uniforme antes de que empiece el partido. Conferencia de prensa a las seis para anunciar tu fichaje. No te retrases. -Clip se encaminó hacia la puerta-. Y ponte esa corbata. Me gusta.

– ¿Esta noche? -repitió Myron, pero Clip ya se había ido.

2

Cuando Clip salió del palco, Calvin Johnson se permitió una leve sonrisa.

– Ya te advertí que sería raro.

– Muy raro -admitió Myron.

– ¿Has terminado tu brebaje alimenticio de chocolate?

Myron dejó la lata sobre el asiento.

– Sí.

– Vamos. Debes prepararte para el gran debut.

Calvin Johnson caminaba ágilmente, con la espalda muy recta. Era negro, medía dos metros de estatura y era delgado, pero no desgarbado ni desproporcionado. Lucía un traje verde oliva de Brooks Brothers hecho perfectamente a medida, una corbata perfectamente anudada y unos zapatos perfectamente lustrados. Su cabello rizado presentaba entradas y su frente se veía prominente y brillante. Cuando Myron se había matriculado en Duke, Calvin cursaba el último año en Carolina del Norte. Eso significaba que tenía unos treinta y cinco años, aunque aparentaba más. Calvin había jugado más de doce temporadas como profesional. Cuando se retiró, tres años antes, todo el mundo sabía que acabaría en la junta directiva. Empezó como segundo entrenador y ascendió a gerente. Poco tiempo antes había sido nombrado vicepresidente y director general de los New Jersey Dragons. Claro que eran simples títulos honoríficos. Clip dirigía el espectáculo. Directores generales, vicepresidentes, gerentes, entrenadores, preparadores físicos, todo el mundo se doblegaba a su voluntad.



11 из 284