
– Estás totalmente despierta, así que nada de excusas. Necesitas botas, una bufanda, un chaquetón y guantes.
– Está lloviendo; ¿no te lo han dicho? Lluvia de invierno, no lluvia de verano.
– Lo sé.
Él rebuscó en el armario del vestíbulo y le pasó un chaquetón y una bufanda.
– ¿Dónde están tus botas?
– ¿Dónde está tu cabeza? ¿Sabes qué hora es?
– Entre las dos y las tres.
Él le tendió los guantes, uno blanco y otro rojo.
– Ya veo que sabes qué hora es -dijo Liz admirativamente. Un gorro de lana sofocó su siguiente comentario. Él le metió los brazos en el chaquetón. Ella misma se puso las botas y los guantes sin dejar de observar a Clay. Tenía la cara mojada y se movía con su habitual actitud indolente, pero sus ojos tenían la mirada desolada y sombría de un hombre que parte para la guerra.
– ¿Es que quieres compartir la neumonía con alguien? -intentó averiguar.
– Nadie se acatarra por andar bajo la lluvia -le aseguró él.
Una vez fuera, sintió que se le helaban todos los músculos en cuanto bajó los escalones de la entrada. Las gruesas gotas parecían de hielo. No había ni una luz encendida en el vecindario. La calle parecía una pista de patinaje negra y brillante.
– ¿Dónde vamos a ir a estas horas de la noche?
– A dar un paseo.
– ¡Aaah! ¿Quién hubiera dicho que unos cuantos besos en un balancín trastornarían a un hombre grande y fuerte como tú?
Él la cogió del brazo y la forzó a caminar al paso de un entrenamiento olímpico.
– Este paseo no es por mí, sino por ti.
– ¿Sí?
– ¿Nunca has paseado bajo la lluvia?
Ella reflexionó y luego confesó:
– No.
– Bien. Me dijiste que querías hacer cosas que no hubieras hecho nunca. Además, necesitas hacer ejercicio.
¿Porque las mujeres agotadas causan menos problemas a los hombres? Dirigió una mirada divertida a Clay. Permaneció en silencio mientras caminaban una manzana tras otra. Él tenía razón. La lluvia era una molestia, algo que estropeaba el aspecto de una mujer cuando iba o volvía del trabajo. Nunca había pensado que podía disfrutar de la lluvia, aspirarla, olerla, saborearla.
