
Incluso cuando estaban juntos, Karli se preocupaba más de lo que se metía por la nariz que de él, pero el público la adoraba, y los periódicos sensacionalistas querían historias más suculentas que las cuestiones relacionadas con drogas. No hubo sorpresas: decidieron que había sido culpa de Ren. La crueldad y el desapego que el chico malo de Hollywood manifestaba hacia las mujeres habían llevado a Karli a la tumba.
Todas esas historias en torno al chico malo le habían ayudado a consolidar su carrera, por lo que no podía culpar a los medios, aunque seguía sin gustarle el modo en que lo habían expuesto. Por eso había decidido poner tierra de por medio durante unas seis semanas, hasta que diese comienzo el rodaje de su siguiente película.
En un principio había planeado llamar a una antigua novia, irse al Caribe y reanudar su relación sexual en el punto en que la habían dejado unos meses atrás, antes de iniciar el rodaje de su última película. Pero el alboroto que se había organizado en torno a la muerte de Karli le llevó a querer poner algo más de distancia respecto de Estados Unidos, y acabó decidiéndose por Italia. No sólo era la tierra de sus ancestros, sino también el lugar donde se rodaría su siguiente película. Tendría así la oportunidad de empaparse de la atmósfera, para meterse mejor en la piel de su nuevo personaje. Y de que, ninguna de sus antiguas novias, ansiosas de publicidad, se interpondrían en su camino.
Qué demonios. Podría soportar el estar solo durante unas semanas, hasta que se extinguiera el fuego provocado por el suicidio de Karli, y luego volver a la palestra. De momento, la idea de ir de incógnito suponía suficiente novedad como para tenerle entretenido.
