
—¿Eso cree? —preguntó Eileen, vacilante—. No sé, después de todo es médico.
—Como si eso fuera una garantía para no estar chalado —respondió Joanna—. ¿Conoces al doctor Abrams del Monte Sinaí? La semana pasada consiguió convencerme para almorzar con la promesa de que hablaría con el consejo del hospital para que me dejara hacer entrevistas allí, y luego me contó su propia ECM, en la cual vio un túnel, una luz y a Moisés, quien le dijo que regresara y leyera la Tora en voz alta a la gente. Cosa que hizo. Durante todo el almuerzo.
—Está bromeando —dijo Eileen.
—Pero ese doctor Wright era guapo —intervino Tish.
—Por desgracia, eso no es tampoco ninguna garantía. Conocí a un interno muy guapo la semana pasada que me dijo que había visto a Elvis en su ECM. —Joanna miró el reloj. La cafetería estaría todavía abierta, pero por poco más tiempo—. Me voy a almorzar. Si el doctor Wright vuelve a aparecer, decidle que a quien tiene que ver es al doctor Mandrake.
Se dirigió hacia la cafetería del edificio principal, por las escaleras de servicio en vez de tomar el ascensor, para evitar encontrarse con ninguno de los dos. Suponía que el doctor Wright era el que la había llamado antes a través del busca, cuando estaba hablando con la señora Davenport. Por otro lado, podría haber sido Vielle, que la llamaba para hablarle de un paciente que había tenido un infarto y podría haber experimentado una ECM. Sería mejor que lo comprobara. Bajó a Urgencias.
Estaba hasta los topes, como de costumbre, con sillas de ruedas por todas partes, un niño con una mano envuelta en una toalla empapada de rojo en una camilla, dos mujeres hablando rápida y furiosamente en español a la enfermera de recepción, alguien en una de las salas de trauma gritando obscenidades en inglés a todo pulmón. Joanna se abrió paso entre el laberinto de goteros y carritos, buscando la bata azul de Vielle y su rostro negro y preocupado. Siempre parecía preocupada en Urgencias, estuviera atendiendo un infarto o quitando una astilla, y Joanna a menudo se preguntaba qué efecto tenía eso sobre sus pacientes.
