
Su piel era de pálida porcelana, con cejas oscuras perfectamente arqueadas y labios del color de una rosada frambuesa. Había oído que había antepasados galeses en su familia, y podría ver fácilmente su influencia.
"Un vals," dijo ella con sequedad, una vez que el quinteto de cuerda comenzó a tocar. "¡Qué casualidad!. "
Él se rió entre dientes ante su sarcasmo. Ella no había sido nunca extrovertida, pero era siempre directa, y él admiraba ese rasgo, sobre todo cuando se combinaba con la inteligencia. Comenzaron a bailar, y justo cuando él había decidido hacer un comentario trivial acerca del tiempo -para ser visto conversando como adultos razonables – ella lo sorprendió al preguntar: "¿Por qué me ha invitado usted a bailar? "
Durante un momento se quedó mudo. Directa, en efecto. "¿Necesita un caballero una razón? " le respondió.
Sus labios se fruncieron ligeramente por las comisuras. "Usted nunca me pareció la clase de caballero que hace algo sin una razón. "
Él se encogió de hombros. " Parecía bastante sola en la esquina. "
"Yo estaba con Lord Middlethorpe," dijo ella arrogantemente.
Él simplemente alzó las cejas, ya que ambos sabían que generalmente el anciano Lord Middlethorpe no era considerado la primera opción para acompañar a una dama.
"No necesito su compasión," refunfuñó ella.
"Desde luego que no," acordó él.
Sus ojos volaron hacia él. "Ahora está siendo condescendiente. "
"No soñaría con ello," dijo él, con bastante franqueza.
"¿Entonces qué es esto? "
"¿Esto? " repitió él, dando a su cabeza una inclinación interrogante.
"Bailar conmigo. "
David quiso sonreír, pero no quería que ella pensara que se reía de ella, así que se las arreglo para conservar los labios serios mientras decía, "Usted es bastante suspicaz para ser una dama que esta a mitad de un vals. "
Ella contestó, "Los valses son precisamente el momento en el que una dama debe ser más suspicaz. "
