
Esto lo complació, ya que él había sido incapaz de pensar en otra cosa durante los pocos días pasados. Hizo su tortura un poco más soportable, saber que ella sentía lo mismo.
Pero éste no era ni momento ni lugar para la seducción, así que decidió, en cambio, averiguar hasta que punto ella había mentido sobre sus habilidades de patinadora. "¿Cómo de bien patina? " le preguntó, tomándola del brazo y dándole un pequeño impulso. "La verdad, si no le importa. "
Ella no vaciló ni un segundo, simplemente se alejó patinando y luego volvió hacia él haciendo una parada increíblemente rápida. "Soy bastante buena, de hecho," contestó ella.
"¿Cuánto? "
Ella sonrió. Más bien maliciosamente. " Mucho. "
El cruzó los brazos. "¿Cuánto es mucho? "
Ella echó un vistazo alrededor, calibrando la posición de las personas alrededor de ellos, entonces tomó impulso y se dirigió directamente -y muy rápidamente-en su dirección.
Y cuando él estaba convencido de que ella chocaría con él, haciéndolos caer a ambos, ella ejecutó un impecable giro y lo rodeó, volviendo a quedar donde había comenzado, justo delante de él.
"Impresionante," murmuró él.
Ella soltó una risita.
"Sobre todo para alguien que no patina. "
Ella no dejó de reír bajito, pero sus ojos parecieron un poco avergonzados.
"¿Alguna otra broma? " preguntó él.
Ella pareció indecisa, así que David añadió, "Continúe. Lúzcase. Le doy permiso. "
Ella se rió. "Oh. Bien, en ese caso… " Ella dio unos cuantos pasos alejándose, se detuvo y le lanzó una mirada que era pura travesura. "Yo no soñaría nunca con hacer esto sin su permiso. "
"Desde luego que no," murmuró él con los labios ligeramente contraídos.
Ella miró alrededor, obviamente asegurándose que tenía espacio para sus maniobras.
"Nadie esta mirando en nuestra dirección," dijo él. "El hielo es todo suyo. "
Con una mirada de intensa concentración, ella patinó unos metros hasta que hubo tomado un poco de velocidad, y luego, para completa sorpresa de David, empezó a girar sobre si misma.
