No, pensó enérgicamente. No era amor. Pero si quizás sus inicios. Y tal vez

crecería. Y tal vez-

"¿Qué tenemos aquí? "

Susannah alzó la vista, pero ya había reconocido la voz.

El temor invadió su vientre.

Clive.

Capítulo Cinco.

Ambos hermanos Mann-Formsby asistieron a la reunión de patinaje de los Moreland, aunque es difícil afirmar que su encuentro fuera afable. En efecto, ha llegado a oídos de esta autora que el conde y su hermano casi llegaron a las manos.

Esto, querido lector, habría sido algo digno de ver. ¡Boxeo sobre patines! ¿Qué será lo siguiente? ¿Lucha bajo el agua? ¿Tenis a caballo?


Revista de Sociedad de Lady Whistledown,

4 de febrero de 1814


Cuando Susannah posó su mano en la de Clive fue como si hubiera retrocedido en el tiempo. Había pasado medio año desde ella había estado de pie así de cerca del hombre que había destrozado su corazón – o por lo menos su orgullo – y a pesar de lo mucho que deseó no sentir nada…

Lo hizo.

Su corazón se saltó un latido, su estómago se tensó y se le entrecortó el aliento, y oh, cómo se odió por todo ello.

Él no debería significar nada. Nada. Menos que nada si de ella dependiera.

"Clive," dijo, tratando de mantener la voz calmada incluso mientras tiraba de su mano para soltarse.

"Susannah," dijo él, cariñosamente, sonriéndole de esa forma suya, oh-que-seguro-de-mi-mismo-estoy. "¿Cómo estás? "

"Bien," contestó ella, irritada, después de todo, ¿cómo creía que iba a estar?.

Clive se giró para ofrecer una mano a su hermano, pero David ya se había puesto en pie.

"David," dijo Clive, cordialmente. "No esperaba verte aquí con Susannah. "

"Yo no esperaba verte aquí en absoluto," contestó David.

Clive se encogió de hombros. No llevaba sombrero, y un mechón de su pelo rubio le caía sobre la frente. "Hemos decidido asistir esta misma mañana. "



60 из 99