
"Deberíamos aclarar el ambiente," dijo él, con tono decidido. "Mostrarles a todos que no sentimos ningún resentimiento. "
¿Ningún resentimiento? La mandíbula de Susannah se puso rígida. ¿De qué demonios creía que estaba hablando? Ella sentía resentimiento. Mucho. Después del pasado verano, sus sentimientos hacia Clive se habían tornado malditamente resentidos.
"Por los viejos tiempos," la engatusó Clive, con su sonrisa infantil iluminando su cara.
¿Su cara? Para ser honesto, iluminaba todo el muelle. Las sonrisas de Clive siempre tenían ese efecto.
Pero esta vez, Susannah no sintió el habitual estremecimiento de entusiasmo. En cambio se sintió un poco irritada.
"Estoy con Lord Renminster," dijo ella, rígidamente. "No sería cortés abandonarlo. "
Clive soltó un pequeño aullido de risa. "¿David? No te preocupes por él. " Se dio la vuelta hacia su hermano. "No te importa, ¿no, viejo?"
David tenía aspecto de que le importaba muchísimo, pero, por supuesto, simplemente dijo, "En absoluto. "
Lo que dejó a Susannah más irritada con él de lo que lo estaba con Clive. Sí, sí le importaba, ¿por qué no hacía algo sobre ello? ¿Pensaba él que ella quería patinar con Clive? "Bien", dijo. "Vamos allá, entonces. Si vamos a patinar, bien podemos hacerlo antes de que se nos congelen los dedos de los pies. "
Su tono solo podía ser calificado de cortante, y ambos hermanos Mann-Formsby la miraron sorprendidos y curiosos.
"Estaré en la mesa del chocolate," dijo David, dedicándole una cortés inclinación mientras Clive enlazaba su brazo con el de ella.
"¿Y si ya no está caliente, entonces estarás en la del brandy? " bromeó Clive.
David contestó a su hermano con una rígida sonrisa y se alejó patinando.
" Susannah," dijo Clive, dedicándole una cálida mirada. "Contenta de que se haya marchado, ¿eh? Ha sido un alivio. "
"¿Lo ha sido? "
Él se rió entre dientes. "Sabes que lo ha sido. "
