¿Y no desearía el Mann-Formsby más joven ahora haber llevado puesto sombrero?


Revista de Sociedad de Lady Whistledown,

4 de febrero de 1814


¡¡¡¿Igual que Clive?!!!


David agarró el periódico que había estado intentando leer y brutalmente lo estrujó entre sus manos. Y después, lo arrojó a través del cuarto. Esto, sin embargo, fue una totalmente insatisfactoria demostración de mal humor ya que el periódico apenas pesaba y terminó por flotar hecho una ligera pelota, antes de aterrizar suavemente sobre la alfombra.

Golpear algo habría sido infinitamente más satisfactorio, sobre todo si él hubiera podido sacudirle el puñetazo al retrato familiar que colgaba sobre la repisa de la chimenea, directamente sobre la permanentemente sonriente cara de Clive.

¿Clive? ¿Cómo podía ella pensar que él era como Clive?

Se había pasado su vida entera sacando a su hermano de líos, accidentes y potenciales desastres. La palabra más significativa era "potencial", puesto que David lograba interceder siempre antes de que "las situaciones" de Clive se tornaran calamitosas.

David gruñó cuando recogió el periódico arrugado del suelo y lo lanzó a la chimenea encendida. Quizás había sido demasiado protector con Clive durante todos esos años. Con su hermano mayor alrededor para solucionar todos sus problemas, ¿por qué debería haber aprendido Clive responsabilidad y rectitud?

Tal vez la próxima vez que Clive se encontrara con el agua al cuello, David debería dejarle ahogarse un ratito. Pero en cualquier caso…

¿Cómo podría Susannah decir que ellos dos eran parecidos?

Gimiendo su nombre, David se desplomó en el sillón más cercano al fuego. Cuando la veía en su mente-algo que llevaba haciendo aproximadamente tres veces por minuto desde que la dejara en su casa, y de eso hacía ya seis horas-era siempre con las mejillas tersas y ruborizadas del frío, con copos de nieve precariamente suspendidos sobre sus pestañas, y con su generosa boca sonriendo de placer.



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