
"¿Cómo haces tú? "
"Yo no estoy jugando con nadie. " La expresión de Clive se tornó enojada y petulante. "Estoy casado. "
David dejo de golpe el vaso vacío sobre la mesa. "Un hecho que harías bien en recordar. "
"Me preocupo por Susannah. "
"Deberías dejar de hacerlo," dijo David, mordiendo las palabras.
"No tienes ningún derecho – "
David se puso en pie bruscamente. "¿De qué va esto en realidad, Clive? Porque sabes bien que no tiene nada que ver con tu preocupación por el bienestar de Susannah. "
Clive no dijo nada, tan solo se quedó allí, de pie, mirando fijamente a su hermano mayor mientras su piel enrojecía de furia.
"Oh, por Dios," dijo David, con voz que destilaba desdén. "¿Estas celoso? ¿Es eso? Porque
déjame decirte que perdiste cualquier derecho a sentir celos por Susannah cuando la humillaste públicamente el verano pasado. "
Clive palideció. "Nunca quise avergonzarla. "
"Por supuesto que no," dijo David, amargamente. "Tú nunca quieres hacer nada. "
Clive apretó aún más la mandíbula, y David pudo ver como sus puños temblaban por el deseo de golpearlo. "No tengo por qué permanecer aquí y escuchar esto," dijo Clive, con voz baja y furiosa.
"Márchate, entonces. Estás invitado. Tú eres quien ha venido aquí sin avisar y sin ser invitado. "
Pero Clive no se movió, permaneció en el mismo lugar sacudido por la cólera.
Y David ya había tenido bastante. No tenía ganas de ser caritativo, y no tenía ganas de ejercer de maduro hermano mayor. Todo que quería era que lo dejaran en paz. "¡Vete! " dijo hoscamente. "¿No decías que te marchabas? " Agitó el brazo hacia la puerta. "¡Fuera! "
Los ojos de Clive se estrecharon con veneno… y dolor. "¿Qué clase de hermano eres? " susurró.
"¿Qué clase- qué quieres decir? " pregunto David boquiabierto por la sorpresa. "¿Cómo te atreves a cuestionar mi lealtad? Me he pasado la vida entera deshaciendo tus desastres, incluso, podría añadir, el de Susannah Ballister. Destruiste su reputación el verano pasado – "
