
Ahora, les pido a todos que canten con nosotros el «Cumpleaños feliz». Nuestros maravillosos Billy Campbell y su madre, Nor Kelly, nos darán el tono.
Hubo algunos aplausos aislados. Sacaron la tarta sobre un carrito, con las velas ya encendidas.
La pantalla de tres metros descendió del techo, y al momento la cara avinagrada de Mama Heddy Anna ocupó todo el espacio.
Estaba sentada en su mecedora, sorbiendo una copita de grappa.
Eddie se echó a llorar. Junior mandó besos a la pantalla mientras los invitados cantaban obedientes el «Cumpleaños feliz» en valonio, guiándose por unas partituras marcadas fonéticamente.
Con los carrillos hinchados como dos globos rojos, Mama sopló las velas del pastel que sus hijos le habían mandado en vuelo chárter a Valonia. Fue ahí cuando quedó en evidencia que la anciana había ocupado sus horas de vigilia bebiendo más de la cuenta. En un inglés chapurreado empezó a insultar, a quejarse en voz alta de que sus hijos no iban a verla nunca y de que no se encontraba nada bien.
Junior bajó rápidamente el volumen, pero no antes de que ella gritara:
– ¿Qué canalladas estaréis haciendo, que no podéis venir a ver a vuestra madre antes de que muera? En todos estos años, no lo habéis hecho ni una sola vez.
Billy y Nor arrancaron inmediatamente con otra vigorosa ronda de «Cumpleaños feliz». Esta vez, sin embargo, nadie careó, y la retransmisión se cerró con la impagable imagen de la Mama haciéndoles carantoñas a sus retoños y a los invitados, mientras le daba un ataque de hipo.
