Sterling oyó a uno de los criados preguntar a alguien si su coche era un monovolumen. ¿Qué será eso?, se preguntó Sterling. Momentos después el ayudante regresaba montado en uno de aquellos pequeños camiones. Ah, entonces es eso, pensó Sterling. ¿Qué significará monovolumen?

El monovolumen de Billy estaba aparcado en la parte de atrás. No quiero que se me escapen, pensó Sterling. Dos minutos después, cuando aparecieron Nor y Billy cargados con su equipo, él ya estaba en el asiento de atrás.

Por las caras que ponían, era evidente que estaban muy preocupados.

Sin decir palabra, cargaron el coche, montaron y se sumaron a la cola de vehículos que enfilaba ya el camino particular. No abrieron la boca hasta que estuvieron en la carretera. Entonces Nor preguntó:

– Billy, ¿tú crees que decían en serio lo de quemar ese almacén?

– Seguro que sí, y tenemos suerte de que no sepan que lo hemos oído.

Oh, pensó Sterling. El abogado de los Badgett -¿cómo se llamaba? Sí, Charlie Santoli- os ha visto salir del despacho. Si se lo cuenta a los hermanos, estáis listos.

– Todo el rato tengo la impresión de que ya había oído esa voz, la que dejó el mensaje en el contestador -dijo Nor despacio-. ¿Te has fijado en el acento, Billy?

– Ahora que lo dices, sí -concedió él-. Pero pensaba que el tipo estaba tan nervioso que no le salían las palabras.

– No era eso. Quizá tiene algún defecto de pronunciación. Yo creo que ha estado alguna vez en el restaurante. Ah, si pudiera recordar quién es, podríamos ponerle sobre aviso.

– Cuando lleguemos al restaurante, telefonearé a la policía -dijo Billy-. No quiero utilizar el móvil.

El resto del trayecto lo hicieron en silencio.

Sterling compartía su nerviosismo en el asiento de atrás.


Eran casi las nueve cuando entraron en Nor's Place. El local estaba atestado. Nor trató de saludar a la gente sin entretenerse. En el mismo momento, ella y Billy divisaron a uno de sus viejos amigos,



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