Pero no pasa nada porque yo he venido a ayudarles, se consoló. Afortunadamente Nor puso la radio y se entretuvo con las noticias hasta que llegaron…

La casa estaba al final de una calle sin salida, en un terreno bastante amplio. En cuanto la vio, Sterling tuvo la sensación de que era la casa ideal para

Nor. Le recordó a una granja reformada. El exterior era de tablillas blancas con contraventanas negras. La luz del porche estaba encendida y arrojaba un fulgor cálido a la puerta principal.

– Gracias a Dios, por fin en casa -suspiró Nor.

Te entiendo muy bien, dijo Sterling en voz alta.

Luego puso los ojos en blanco. Menos mal que no puede oírme. Le podía haber dado un ataque.

No vaya quedarme mucho rato, se prometió a sí mismo mientras Nor buscaba la llave en el bolso, se apeaba del coche y cogía los libros de reservas.

Sterling fue hasta la puerta de la casa y admiró los arbustos ligeramente cubiertos de nieve.

Tan pronto como Nor abrió la puerta, desconectó la alarma y encendió la luz, Sterling comprobó que tenía además un gusto excelente. La planta baja era una única y muy amplia habitación de paredes blancas y piso de madera. Una chimenea elevada definía la zona de estar. Al lado de la misma, un altísimo árbol de Navidad decorado con bombillas en forma de vela. Las ramas inferiores llevaban sin duda la marca de Marissa. Adornos de papel hechos a mano, baratijas a parrilla y una docena larga de caramelos daban fe de la idea que la niña tenía del árbol navideño.

Sofás rehenchidos, enormes alfombras persas, buenos muebles de anticuario y cuadros de primera clase ocupaban el resto de la estancia. En conjunto, tenía un ambiente de intensa serenidad (si es que existe tal cosa, pensó Sterling).

«Un chocolate caliente», murmuró Nor mientras se quitaba los zapatos. Fue a la zona de la cocina, dejó los libros sobre la mesa y abrió el frigorífico. Como no quería correr, Sterling se entretuvo mirando los cuadros. Son de gran valor, pensó. Ojalá tuviera ocasión de poder estudiarlos a fondo. Le intrigó especialmente una escena de caza.



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