Maldición, ella no era soltera, sino viuda. Y con un hijo casi en edad adulta. Nunca hubiera creído que fuera a generar tal entusiasmo masculino… tan pronto. De haberlo sospechado, sin duda se habría sentido tentada de seguir llevando el luto.

Sin embargo, al tratar de evitar a sus inesperados pretendientes, había escuchado inadvertidamente una conversación mucho más turbadora que la atención masculina de la que huía. Las enojadas palabras de lord Markingworth resonaban en su cabeza: «La posibilidad de que Charles Brightmore sea una mujer… de ser cierto, sería el escándalo del siglo».

¿Qué más había dicho que ella no pudo oír? ¿Y qué había de aquel despiadado investigador contratado para llegar al fondo de todos los pormenores? ¿Quién sería? ¿Y cuan cerca estaba de descubrir la verdad?

«… descubriré quién es esa persona, y luego lo mataré… o a ella. Lentamente.»

Un escalofrío provocado por un presentimiento se deslizó por su columna. Dios santo, ¿qué había hecho?

Capítulo 2

La mujer moderna actual debería saber que un hombre que pretenda seducirla empleará uno de los dos métodos siguientes: o bien la abordará directamente y sin ambages o utilizará un cortejo más sutil y amable. Desafortunadamente, pocos hombres tienen en cuenta cuál es el método que la dama en cuestión prefiere… hasta que ya es demasiado tarde.


Guía femenina para la consecución

de la felicidad personal y la satisfacción íntima

CHARLES BRIGHTMORE


Esa noche daría comienzo a su cortejo amable y sutil.

Andrew Stanton estaba de pie en un rincón escasamente iluminado del elegante salón de lord Ravensly presa de una sensación muy similar a la que, según imaginaba, debía de sentir un soldado antes de la batalla: estaba ansioso, concentrado y rezando con todas sus fuerzas para que el desenlace le resultara esperanzador.



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