
Cuando dejé de beber, Armstrong's se situó en el puesto más alto de mi lista no escrita de gente, lugares y cosas que hay que evitar. Tengo que reconocer que aquello se hizo mucho más fácil de cumplir cuando Jimmy perdió su contrato de arrendamiento y se mudó un bloque del oeste, fuera de mi recorrido diario. Estuve sin ir bastante tiempo, pero un día un amigo sobrio
Cuando Lyman Warriner me dijo que vendría desde Boston le sugerí que nos reuniésemos en su hotel, pero se iba a alojar en el apartamento de un amigo. La habitación que ocupaba yo en el mío era minúscula, y mi oficina estaba demasiado desvencijada como para inspirar confianza a nadie. Así que, una vez más, elegí el local de Jimmy como punto de encuentro con un posible cliente. Un quinteto barroco de viento sonaba por los altavoces mientras yo tomaba un café y Warriner daba pequeños sorbos a su té Earl Grey y acusaba a Richard Thurman de asesinato.
Le pregunté qué había dicho la policía sobre la muerte de Amanda.
– El caso está aún abierto -dijo con el ceño fruncido-. El término parecería sugerir que aún están trabajando en él, pero me temo que significa justo lo contrario, que ya hace mucho tiempo que perdieron toda esperanza de resolverlo.
– Las cosas no están tan claras -le dije-. Generalmente lo que significa es que la investigación ya no se lleva de forma activa.
Él asintió:
– Hablé con el detective Joseph Durkin. Creo que son amigos.
