
– ¿Qué quiere decir?
– Quiero decir que no estoy seguro de si está actuando, y es perfectamente posible que ni siquiera sea consciente de ello, pero creo que prefiere a los hombres. Desde el punto de vista sexual, quiero decir. Por eso se muestra tan abiertamente ofensivo hacia los gays, porque teme que lo contemos entre el grupo de nuestras hermanas secretas.
La camarera vino y me sirvió más café. Le preguntó a Warriner si deseaba más agua caliente para su té. Él contestó que sí, y que también desearía una nueva bolsita de té.
– Es una de esas cosas que siempre me han molestado -me comentó-. Si tomas café te rellenan la taza gratis. Pero si bebes té, lo único que consigues es agua caliente, y si quieres otra bolsa te cobran una segunda taza. Y además, el té les cuesta menos que el café.
Suspiró, para luego añadir:
– Si fuera abogado, probablemente los demandaría. Estoy de broma, por supuesto, aunque en alguna parte de esta sociedad nuestra tan dada a los litigios, es muy probable que haya alguien que esté haciéndolo en este mismo momento.
– No me sorprendería.
– Estaba embarazada, ¿sabe? De casi de dos meses. Había ido al médico.
– Sí, salió en las noticias.
– Es mi única hermana, así que nuestra familia desaparecerá cuando yo me muera. Me repito una y otra vez que eso debería molestarme, pero la verdad es que no es así. Lo que sí me molesta es que Amanda muriera a manos de su marido, y que además él salga impune de todo esto. Y la idea de no saberlo a ciencia cierta… Si lo supiera…
– ¿Qué haría?
– Me molestaría menos.
La camarera le trajo el té y él sumergió la bolsita nueva en el agua. Le pregunté cuál había podido ser el móvil de Thurman para matar a su esposa.
– El dinero -me respondió-. Mi hermana tenía bastante.
