
Alissa se quedó de piedra.
– ¿Qué? ¿Mi identidad?
Alexa respondió con expresión desafiante a la mirada fija de su hermana,
– Tú eres la que tiene título universitario, y necesitaba uno para reunir los criterios de la instancia… pero naturalmente, también tuve que poner tu nombre: si hubiera puesto el mío y lo hubieran comprobado, habrían sabido que lo del título era mentira.
Alissa no salía de su asombro.
– Pero es un fraude…
– Llámalo como quieras -comentó con indiferencia-. Pensé que merecía la pena y decidí probar, pero luego he empezado a salir con una persona.
– ¿Estás saliendo con alguien?
Alissa lo preguntó con tanta sorpresa como alegría. La muerte de Peter, su novio, que había fallecido en el mismo accidente que su hermano, la había amargado hasta el extremo de que no había vuelto a salir con ningún hombre. Alissa comprendió perfectamente su reacción porque ella también lo quería mucho; Peter era el hijo de sus vecinos y había llegado a ser un miembro más de la familia.
– ¿Que si estoy saliendo con alguien? Si no te hubieras fijado tanto en mi abrigo, habrías notado lo que llevo en el dedo.
Su hermana estiró un brazo y le enseñó un anillo con un rubí y un diamante. Por lo visto, se había comprometido.
– ¿Te vas a casar?
– Y estoy embarazada,
– ¿Embarazada?
Alissa miró el vientre de su hermana, pero no mostraba ningún síntoma de embarazo. Seguía tan liso como siempre.
– ¿Y me lo dices ahora? -continuó.
Alexa hizo una mueca.
– Ya te he dicho que es complicado -se defendió-. Eché la instancia para ese trabajo y no quería que Harry lo supiera…
– ¿Harry?
– Sí, así se llama. Y es un buen partido… un hacendado -contestó-. Les caigo muy bien a todos sus familiares, pero ninguno de ellos entendería que haya aceptado ese trabajo… ni que haya aceptado todo ese dinero con esas condiciones.
