
– ¿Desde cuándo se ha pasado Douglas Wayne a la televisión?
Era uno de los productores más importantes de Hollywood y la autora del libro era mundialmente famosa. Mantra era una novela conmovedora y muy deprimente que había ganado el National Book Award en la categoría de ficción.
– No se ha pasado a la televisión -continuó Walt con cierta condescendencia.
Cuanto más importante era el proyecto, más tranquilidad aparentaba, pero la procesión iba por dentro. En aquel momento parecía casi medio dormido. Eran las doce del mediodía en Nueva York y debía de estar a punto de salir a almorzar. Solía pasar pocas horas en la oficina, ya que la mayoría de los negocios los hacía comiendo. Casi siempre que Tanya le llamaba, le encontraba en algún restaurante y siempre acompañado de grandes nombres artísticos: editores, autores, productores o estrellas.
– No es para televisión -continuó-. Es para una película, una de las grandes y están buscando un guionista de renombre.
Tanya no era una guionista de renombre; sí respetada, pero no importante. En su opinión, era sólida, fiable y formal.
– Te quiere a ti -siguió explicándole Walt-. Adora las escenas que haces para las telenovelas. Dice que son las mejores y que estás muy por encima del resto de guionistas de la serie. También le encantan tus comedias. Al parecer, lee todo lo que escribes para The New Yorker. Así que estamos ante un auténtico fan.
