Brittany suspiró.

– Ella quiere salirse con la suya.

– Daphne, vamos a hablar con sinceridad. Si me dices que estás completamente convencida de hacer lo que vas a hacer, no diré nada, pero, si tienes la más mínima duda, te aconsejo que te tomes un tiempo para pensártelo bien.

Brittany tragó saliva.

– La verdad es que no estoy segura de querer casarme con él -admitió con voz trémula-. Me encantaría que las cosas con el príncipe fueran bien, pero ¿y qué ocurrirá si no es así? -añadió con lágrimas en los ojos-. Yo quiero hacer lo que mis padres quieren que haga, pero tengo miedo -reconoció-. El piloto ha dicho hace un rato que íbamos a aterrizar en media ahora y ya debemos de estar a punto de hacerlo. No puedo presentarme ante el príncipe y decirle que no estoy segura de lo que voy a hacer.

Daphne se juró a sí misma que, cuando volviera a Estados Unidos, iba a tener una conversación muy seria con su hermana Laurel. ¿Cómo demonios se le ocurría meter a su hija en una situación como aquélla?

La indignación se mezcló con alivio cuando abrió los brazos y su sobrina la abrazó con fuerza.

– ¿Es demasiado tarde? -le preguntó la adolescente.

– Por supuesto que no -le aseguró Daphne abrazándola-. Me tenías preocupada, ¿sabes? Por un momento he creído que ibas a seguir adelante con esta locura.

– Había cosas que me llamaban la atención, que me parecían muy divertidas, como, por ejemplo, tener mucho dinero y coronas y esas cosas, pero lo cierto era que no me hacía ninguna gracia casarme con un hombre tan mayor.



5 из 128