Ante ella tenía la guarida del león.

Daphne se dijo que no había motivos para temer nada, que no había hecho nada malo. El que había querido casarse con una adolescente a la que casi le doblaba la edad era Murat, así que, si había alguien que tuviera que sentirse mal, sin duda, era él.

Aun así, estaba nerviosa pues diez años atrás había llegado a aquel palacio siendo la prometida de Murat para, tres semanas antes de la boda, huir sin darle una explicación.

Capítulo 2

¿Señorita Snowden? Daphne se giró hacia un hombre joven muy bien vestido que caminaba hacia ella.

– Sí.

– El príncipe la está esperando. Por favor, sígame.

Daphne así lo hizo. Mientras avanzaba por un amplio pasillo lleno de cuadros y antigüedades, se preguntó si aquel hombre sabría que ella no era Brittany.

– Murat se va a llevar una buena sorpresa – murmuró.

Volver a aquel palacio la hacía sentirse de maravilla. Le habría encantado poder pararse a apreciar unos instantes la vista que había desde los ventanales o a disfrutar de un maravilloso cuadro, pero no lo hizo porque lo más importante era ver a Murat cuanto antes.

Al doblar una esquina, Daphne vio a un gato tumbado al sol y sonrió al recordar la cantidad de aquellos animales que tenía el rey.

– Espere aquí, por favor, señorita Snowden – le indicó su guía parando ante una puerta abierta-. El príncipe no tardará en venir.

Daphne asintió y entró en una pequeña sala de estar decorada al estilo occidental.

Al ver una mesa con refrescos y agua, Daphne se acercó y se sirvió un vaso. Mientras se lo bebía, pensó que era muy de Murat hacer ir hasta allí a su futura mujer para hacerla esperar en una estancia vacía.

De haber sido Brittany la que estuviera allí, lo habría pasado muy mal. Menos mal que ella había adquirido mucha experiencia en los últimos diez años.



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