Dejó que Jackson le ayudara a ponerse en pie, alentado por el viento, y lo intentó de nuevo, trabajando con el vendaval de Hannah, permitiendo que la fuerza ascendente le ayudara mientras flexionaba las rodillas y saltaba para cerrar el espacio entre él y el último escalón. El viento le empujó y alcanzó el siguiente peldaño antes de que su cuerpo pudiera absorber el shock de soportar su peso.

En alguna parte en la distancia, oyó a alguien gemir roncamente de agonía. Su garganta parecía al rojo vivo y su costado ardía, pero dejó que el viento empujara y empujara hasta que estuvo subiendo por la escalera hasta el tejado. Gateó hasta el techo, rezando por no tener que subir de nuevo, sabiendo que no tenía elección.

Jackson dejó caer una mano sobre su hombro cuando Jonas se arrodilló sobre el edificio, luchando por coger aire.

– ¿Tienes fuerzas para otra carrera?

Sus oídos tronaban tan ruidosamente, que Jonas casi se perdió el débil susurró. Demonios no. ¿Era eso lo que parecía? Asintió y apretó la mandíbula, luchando por volver a ponerse en pie. La lluvia era implacable, cayendo sobre ellos, conducida lateralmente por el viento, pero aún así parecía envolverlos en un capullo de protección.

Abajo, oyeron gritos cuando unos pocos de los hombres más valientes intentaron seguirlos por la escalera. El viento ganó fuerza, golpeando el edificio tan duramente que las ventanas se sacudieron y la escalera de incendios traqueteó amenazadoramente. La escalera se meció con tanta fuerza que los pernos y tornillos empezaron a soltarse y cayeron hacia la calle de abajo. El viento capturó las pequeñas piezas de metal y las envió como misiles letales contra los hombres que intentaban subir a toda prisa los escalones.



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