
Los hombres gritaron y soltaron la escalera, saltando a tierra en un intento por alejarse de la explosión de pernos que se lanzaban hacia ellos. Algunos de los pernos se hundieron profundamente en la pared y otros en carne y hueso. Los gritos se volvieron frenéticos.
– Demonios, Hannah está realmente cabreada -dijo Jackson-. Nunca he visto nada parecido. -Pasó el brazo alrededor de Jonas y medio le alzó sobre sus pies.
Jonas tenía que estar de acuerdo. El viento era el medio de acción favorito de Hannah y podía controlarlo. Y demonios, lo estaba controlando. No quería pensar en cuanta de esa furia podía estar dirigida hacia él. Había prometido a las hermanas Drake que no volvería a hacer este tipo de trabajo. Ellas sabían que había arrastrado a Jackson con él, y decirles que Jackson había insistido en venir no serviría de nada para sacarle del apuro.
Se concentró en su respiración, en contar pasos, en cualquier cosa excepto en el dolor mientras Jackson le arrastraba por el tejado hasta el borde. Jonas sabía lo que se avecinaba. Iba a tener que saltar y aterrizar en el otro tejado, donde podrían bajar a la calle a salvo. Hannah contendría a los gánsters rusos tanto como pudiera, pero solamente Sarah estaba en el país para ayudarla y la fuerza de Hannah tarde o temprano se agotaría. Estaría totalmente sola en la almena del capitán a la intemperie. Odiaba eso, odiaba lo que le había hecho.
– ¿Puedes hacerlo, Jonas? -preguntó Jackson, su voz era áspera y chillona.
Jonas evocó a Hannah de pie en la almena del capitán mirando al mar. Alta. Hermosa. Sus grandes ojos azules feroces mientras se concentraba, las manos en el aire, dirigiendo el viento mientras canturreaba.
Si no podía hacerlo, no volvería a Hannah, y no le había dicho ni una sola vez que la amaba. Ni una vez. Ni siquiera cuando sentada junto a su cama del hospital le daba fuerzas para que se recuperara le había dicho realmente las palabras. Las había pensado, soñado con decirlas, una vez incluso había empezado, pero no quería arriesgarse a perderla así que había permanecido en silencio.
