
Y de pronto recuerdo
y pienso:
si esta fuera mi última
oportunidad
de tocar a Dios,
de tender la mano
y ser tocada por Él
a su vez,
si esta fuera mi última
oportunidad
de demostrar mi valor
y mi amor por Él,
¿echaría a correr?
Permanezco en mi sitio,
recordándome
que Él se manifiesta
de muchas maneras,
con distintos rostros,
con malos olores
y quizá incluso
con la mirada airada.
Tiendo la bolsa,
sin osadía ninguna;
simplemente respiro,
pues he recordado por qué
salí en esta
oscura noche
y para quiénes…
Estamos frente a frente,
iguales y solos,
y la muerte planea
sobre nosotros.
Al fin, mientras coge la bolsa,
susurra Dios te bendiga
y se aleja,
mientras regresamos
a casa,
en silencio y victoriosos,
tengo la certeza de que,
una vez más,
hemos sido tocados
por la mano de Dios.
Refugio
En otro tiempo quebrantada
más ahora renovada,
tu recuerdo
es un lugar
donde busco
refugio,
tus costuras,
mis cicatrices,
el legado
de quienes
nos amaron.
