
Eran viejas, gastadas, cómodas y estaban hechas de piel de lagarto negro. Eran su posesión más preciada, y tenía intención de llevarlas con el esmoquin alquilado, pagado por la revista para aquella noche. Enseñó su pase de prensa en recepción; le sonrieron y le dijeron que lo estaban esperando. El Ritz-Carlton era mucho más elegante que los sitios donde Everett solía alojarse. Era nuevo en este trabajo y en esta revista. Estaba allí para cubrir la gala para
Scoop, una revista de Hollywood dedicada a los cotilleos. Había pasado años cubriendo zonas en guerra para Associated Press y, después de dejarlos y tomarse un año libre, necesitaba un trabajo, así que había aceptado aquel. La noche de la gala, llevaba tres semanas trabajando para la revista. Hasta el momento había cubierto tres conciertos de rock, una boda en Hollywood y esta era su segunda gala. Decididamente, no podía decirse que le gustara. Empezaba a sentirse como un camarero, con tanto esmoquin. La verdad era que echaba de menos las condiciones miserables a las que se había acostumbrado y en las que se había sentido cómodo durante sus veintinueve años con la AP. Acababa de cumplir los cuarenta y nueve, y trató de sentirse agradecido por la pequeña y bien equipada habitación que le habían asignado, donde dejó caer la raída bolsa que lo había acompañado por todo el mundo. Tal vez, si cerraba los ojos, podría fingir que estaba de vuelta en Saigón, Pakistán o Nueva Delhi… Afganistán… Líbano… Bosnia, durante la guerra. Se preguntaba una y otra vez cómo era posible que un tipo como él hubiera acabado asistiendo a galas y a bodas de celebridades. Era un castigo cruel e inusual.
– Gracias -le dijo al empleado que lo había acompañado. Había un folleto sobre la unidad neonatal encima de la mesa y una carpeta con información periodística relativa al baile para los Smallest Angels, que no le importaba lo más mínimo. Pero haría su trabajo. Estaba allí para tomar fotos de las celebridades y hacer un reportaje de la actuación de Melanie. Su editor le había dicho que era muy importante para ellos, así que allí estaba.