– Lo sé. Un bebé es un cambio impresionante y repentino en tu vida, incluso aunque las circunstancias sólo sean temporales.

Laura lo miró. Había estado todo el día intentando adivinar sus pensamientos y sentimientos hacia el niño, pero le había resultado imposible. Horas antes, Laura oyó el grito ahogado de Will desde el estudio y fue corriendo. Will se había tomado bien lo que le hizo el bebé y todos se rieron. Pero aunque ese día le había ayudado mucho con la casa, Laura había notado que mantenía una cuidadosa distancia para evitar el contacto con Archie.

Muchos hombres tenían miedo de los bebés. Y no había ninguna razón lógica por la que Will se sintiera instantáneamente unido al niño como le había sucedido a ella. Pero esperaba que sucediera. Ninguno había pedido esa repentina sorpresa en sus vidas, pero si Will tenía la posibilidad de estar cerca de un bebé, podría perder algo de su miedo hacia los niños y las familias.

Will le enroscó un dedo en un mechón de pelo.

– ¿Has pensado en tu trabajo? ¿Qué vas a hacer con el niño el lunes por la mañana?

– La verdad es que no he tenido mucho tiempo para pensar en nada. Todo ha sucedido muy deprisa.

El cansancio estaba empezando a apoderarse de ella. Apenas había dormido la noche anterior y había pasado todo el día trabajando sin parar.

– Creo que intentaré llevármelo al trabajo, al menos hasta que encuentre otra solución. No puedo dejar mi puesto.

– Si quieres sí.

– Will no te atrevas a ofrecerte a mantenerme mientras yo me quedo en casa jugando a las mamas. Mi madre no educó a sus hijas para que fueran princesas en torres de marfil.

Will le dio un pequeño tirón al mechón de pelo.

– No es un crimen necesitar temporalmente algo de ayuda económica. Se te acaba de volver todo tu mundo del revés, por el amor de Dios.

– Eso es. Archie es sólo temporal. Tardé seis años en ascender en Creighton. No tendría sentido dejarlo, especialmente cuando realmente necesito ese sueldo para cuidarlo… y para ayudar a mi hermana si puedo.



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