Con el niño bien envuelto en sus brazos, se dirigió al estudio. Laura lo iba siguiendo.

– Le dije que lo olvidara, que estaba perdiendo el tiempo intentando discutir sobre tu dinero. Pero en cuanto pueda sé que intentará pagarte algo. Deb tiene mucho orgullo.

– Qué raro, viniendo de tu familia.

Puso a Archie boca abajo en su cunita y los dos esperaron. Suponiendo que Archie hubiera accedido a su plan, querría chuparse un dedo o el chupete. Esa vez fue el dedo gordo de la mano. Laura le echó una manta encima y Will apagó la luz.

– Así que finalmente llamó y te dijo que está bien. ¿Entonces qué te preocupa?

– ¿He dicho que me preocupe algo?

– No tienes que hacerlo. Te vas a hacer un nudo en los dedos. Vamos, obviamente tienes algo más en la cabeza.

Laura no se dio cuenta de que Will la llevó al dormitorio. Era parte de la rutina que él había creado durante su enfermedad. Cuando Archie se dormía, la llevaba un rato para que se echara.

– No entiendo cómo se metió mi hermana en ese lío -Laura se echó en la cama-. Deb tiene un buen corazón, pero nunca ha sido tonta. Los novios que tuvo de joven fueron todos buenos chicos. No entiendo cómo pudo enamorarse de un elemento así.

– Imagino que no se portaría mal al principio. Ese tipo de personas suelen ser estupendas al comienzo de una relación.

Había un montón de almohadas junto al cabecero. Will se colocó un par de ellas y se tumbó a su lado.

Laura se giró inmediatamente hacia él.

– Bueno, eso es cierto. Al principio fue muy dulce con ella. La trataba como a una reina. Era como si todo lo que ella hacía fuera importante para él, lo que se ponía, lo que llevaba, lo que pensaba -suspiró-. Ella no podía ni elegir un par de zapatos sin pedirle consejo. Intenté decirle una vez que él estaba ahogándola. Deb me dijo que era tonta.

– Y aún lo eres por sentirte culpable.

– ¿Culpable?

Will le acarició suavemente la frente.



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