
– Olvidé preguntártelo… Cuando hablaste con tu hermana, ¿dijo por casualidad cuándo vendría a buscar a Archie?
De pronto, Laura abrazó con más fuerza al bebé. Will lo vio. Pero no supo si Laura se dio cuenta.
– No. Sólo dijo que sería pronto. Lo antes que pueda. Dice que lo echa mucho de menos.
– El bebé sólo es prestado.
Laura levantó la barbilla.
– Lo sé.
– Si le tomas demasiado cariño, sólo te dolerá más cuando tu hermana venga a por él.
– No le tengo demasiado cariño.
– ¿No?
– Por el amor de Dios, Will. Archie ha sido separado de su madre, la única seguridad que ha conocido. Necesita ser amado. Necesita toda la atención y el amor que yo pueda darle. Sus necesidades son lo único importante.
Will vaciló. Lo que ella había dicho era lógico y razonable, pero su tono había sido cortante y defensivo. Había estado muy tozuda cuando estuvo enferma, pero fue debido a la fiebre y la gripe. Estuvo furiosa por estar enferma, pero no enfadada con él.
Will no podía recordar que Laura se hubiera enfadado con él alguna vez. Habían tenido algunas discusiones sobre su dinero, pero nada serio. Él nunca había hecho nada para enfadarla. Pero estaba muy claro que no le gustaba que le hicieran preguntas sobre el bebé.
Will volvió a intentarlo pero con más cuidado.
– Entiendo que te sientas responsable de Archie. Pero estás dedicándole mucho tiempo…
– ¿Tiempo que no te he dado a ti?
– Laura, no me refería a eso…
Laura dejó el biberón en una mesa, se puso el bebé en el hombro y empezó a darle palmaditas en la espalda.
– Te molesta, ¿verdad? Nunca has dicho que quisieras hijos. Y de repente estás atrapado y descubriendo exactamente cuánto tiempo requiere un bebé. Pero antes o después, esto saldría a la luz. Will, yo no puedo estar toda la vida fingiendo que querer hijos y una familia no es importante para mí.
