
Un sonido de repugnancia llenó el aire.
– Bah, no desperdiciaré la pasta en fiestas. En cuanto esto termine, nunca volverá a verme en Londres.
– Sin duda, eso es lo mejor -respondió un suave susurro.
– Voy a comprarme una casa, junto al mar. Contrataré a un criado. Por una vez en mi vida, será a mí a quien sirvan.
Se oyeron unas pisadas amortiguadas, y Alex, sin atreverse apenas a respirar, visualizó a los dos hombres cruzando la habitación. Al cabo de unos segundos sonó el chasquido de la puerta que se abría. Aunque su fuerte instinto de conservación le pedía a gritos que no se moviera, atisbo por el borde de la cortina y por un instante vio la espalda de un hombre alto y moreno que iba vestido con la librea de los Malloran, inconfundible con sus adornos dorados. Era evidente que se trataba del hombre menos instruido, el que hablaba con voz más bronca. ¿Con quién había hablado? Ella estiró el cuello, pero la puerta se cerró, ocultándola en un silencio sepulcral.
Se quedó detrás de la cortina, respirando despacio para tratar de dominar el pavor enfermizo que la atravesaba. Alguien iba a ser asesinado… el día 20. Pero ¿quién?
No es asunto tuyo, la advirtió la voz interior que la había ayudado a sobrevivir en los barrios más pobres de Londres. Tienes ya suficientes problemas de los que preocuparte.
Sí, los tenía. Y sabía muy bien lo que le ocurría a la gente que metía la nariz en los asuntos ajenos. Tendían a perder la nariz. O algo peor.
Cerró los ojos con fuerza y se maldijo por preguntarse si aquella noche podía empeorar, porque era evidente que sí. Todo en su interior le pedía a gritos que olvidase lo que había oído. Que lo ignorase. Que huyese. Sin perder un instante. Mientras tuviese la posibilidad de hacerlo. Antes de que el criado de los Malloran o la persona que sin duda lo había contratado para matar descubriesen su ausencia de la fiesta y se preguntasen por qué había desaparecido la diversión. Antes de que la buscasen y la encontrasen. Escondida en aquella habitación. Donde acababan de comentar su plan criminal.
