– ¿Por qué?, ¿te habrías enamorado más de mí? -la pinchó.

– ¡Por supuesto que no! Al contrario: me habría amedrantado.

– Quizá yo sabía que ésa sería tu reacción. Yo nunca me he sentido rico. Rinaldo me pasa un sueldo mensual como chantaje para presionarme y obligarme a que vuelva a casa. Para hacerme sentir que estoy en deuda con él.

– ¿Habéis hablado de mí mientras dormía?

– Sí. Y hemos tenido una buena bronca. Cuando vio que no podía hacerme cambiar de opinión, se puso muy furioso. El abuelo me rescató. Dice que no quiere más discusiones durante la cena.

– Ya, pero la situación será tensa de cualquier forma.

– No te preocupes por eso -se adelantó Toni-. Selina cenara con nosotros. Es una antigua novia de Rinaldo. Hace trece años él estaba completamente loco por ella y quedaron prometidos. Todos estaban en contra de aquel noviazgo, Rinaldo tenía sólo veinte años y ella dieciocho; pero él estaba decidido a hacer lo que le diera la gana y a casarse con ella.

– ¿Qué pasó?

– Selina quería ser actriz. Siempre estaba merodeando Cinecitta, un estudio de cine de Roma y, de alguna manera, acabó conociendo a un actor y acostándose con él. Lo siguiente que supimos es que había desaparecido. Fue un mes antes de que Rinaldo cumpliera veintiún años. Estaba preparando la boda, pero Selina se marchó a Nueva York con su estrella de cine. Los fotografiaron juntos y salieron en todos los periódicos, junto con las declaraciones de la mujer del actor, suplicándole que volviera con ella, lo cual tampoco le habría importado a Selina, pues lo único que quería era que él la introdujera en el mundillo del cine.

– ¿Y lo hizo?

– Más o menos. Ella pensaba que se convertiría en una diva mundial, pero acabó interpretando pequeños papeles en películas italianas de serie B. No sabe interpretar, pero sólo tenía que estar guapa y decir unas pocas palabras. Ahora su carrera se ha estancado. Hace un año que no la llaman de ningún sitio.



15 из 141