Era maravilloso estar cerca de él. Siempre había temido el momento en que Jack se enamorase… y le había dolido como siempre sospechó que lo haría, pero ¿podría soportar no volver a verlo durante otros tres años? No, pensó Ellie, no podría, cualquier cosa sería preferible.

– A lo mejor está muy cerca -dijo sin pensarlo dos veces.

– ¿Cerca? -Jack miró a Ellie por encima de su hombro.

Ella estaba preparada para recibir una burla, pero la expresión de Jack denotaba desconcierto, se preguntaba si había oído bien.

– Podrías casarte conmigo -su voz salió sin ella darse cuenta.

Jack se giró y la miró atónito.

– ¿Casarme contigo?

La incredulidad era tal que Ellie, por un momento, dudó. Tuvo la tentación de fingir que era una broma, pero en su interior una voz le dijo que esa iba a ser su única oportunidad. Ya que había llegado hasta ese punto, lo mejor era ver que pasaba y, si Jack se reía o la rechazaba enojado, por lo menos lo habría intentado.

– Buscas a alguien que viva permanentemente en Waverley Creek y que te ayude con Alice -dijo sorprendida de su tranquilidad-. Yo quiero quedarme en el campo. Las condiciones no me importan y no creo que me vaya a aburrir como otras chicas que puedas encontrar.

Jack la miraba sin saber qué pensar. Su sonrisa había desaparecido al darse cuenta de que hablaba en serio.

– Ellie -dijo con impotencia-, no me puedo casar contigo.

– ¿Por qué no?

– Porque… -desconcertado por la claridad de la pregunta se pasó la mano por el pelo-, porque…

– ¿Porque no me quieres?, eso ya lo sé.

– Creo que iba a decir que porque tú no me quieres a mí.

– Entonces estamos en el mismo barco, como tú dijiste.

– Pero Ellie, ¿por qué ibas a querer casarte con alguien a quien no quieres? -preguntó Jack sin haber asimilado del todo la extraordinaria sugerencia.



23 из 117