Siguió mirando el agua durante tanto tiempo que Ellie empezó a ponerse nerviosa. Debía de haberse vuelto loca cuando sugirió semejante cosa, pensó aterrada. Ya nada volvería a ser igual entre Jack y ella. Acabaría descubriendo que estaba aprovechando cualquier oportunidad para estar con él. Se sentiría incómodo y confuso y la evitaría constantemente. ¿Por qué no lo habría pensado mejor antes de hablar? No tenía la más mínima posibilidad de casarse con Jack. En ese momento, él debía de estar pensando una forma amable de decirle que era la última persona con la que se casaría. No podía soportar ese silencio ni un minuto más.

– Mira, será mejor que olvides lo que he dicho -explotó por fin-. Fue una tontería.

– No, no es ninguna tontería -dijo Jack para sorpresa de ella.

– ¿Entonces? -preguntó con voz temblorosa.

– Los dos necesitamos algún tiempo para pensarlo. El matrimonio es una decisión importante y no debemos precipitarnos hacia algo de lo que podríamos arrepentimos.

– ¿Qué sugieres? -la voz de Ellie parecía tranquila, pero en su interior todo temblaba al darse cuenta de que no la había rechazado.

– Que esperemos hasta después de la temporada de lluvias. Voy a hacer una oferta por Waverley Creek, pero necesita mucho trabajo durante un par de meses o tres, hasta que la casa esté habitable. Si te quedas con Kevin y Sue podrías ayudarme. Puede parecer una estupidez decir que necesitamos tiempo para conocernos cuando nos conocemos desde siempre, pero podríamos irnos acostumbrando a la idea de que nos vamos a casar, también sería una oportunidad para cambiar de idea si creemos que no iba a funcionar. Si después de ese tiempo seguimos pensando lo mismo, nos podríamos comprometer. ¿Te parece bien?

– Sí -dijo Ellie sin terminar de creerse que Jack estuviera considerando la posibilidad de casarse con ella-. Me parece muy bien.

Ellie, como en una nube, tomó su sombrero y siguió a Jack hasta donde estaban los caballos. Todavía aturdida agarró las riendas que él le acercó.



26 из 117