
Ellie dejó el vaso y lo miró con preocupación.
– ¿No estarás pensando en venirte ya?
– Solo nos queda terminar la habitación de Alice. El resto pude esperar hasta que tengamos más tiempo. Quizá no sea perfecto, pero por lo menos es habitable. No sé por qué no íbamos a venirnos lo antes posible.
¿Nosotros?, pensó Ellie. ¿Quería decir Alice y él, o la incluía a ella también? De repente, todo pareció oscurecerse. Jack se estaba impacientando y eso quería decir que las cosas iban a cambiar, para bien o para mal. Pasara lo que pasase, ese momento mágico estaba a punto de terminar.
Ellie se levanto.
– No sabía que estuvieses pensando en venirte tan pronto.
– Ya hace un mes que volvieron Gray y Clare. Los dos se portan maravillosamente con Alice y no puedo negar que todo es más fácil si está Clare, pero… -dudó un momento-. Bueno, lo cierto es que me resulta más difícil de lo que me había imaginado. Se los ve tan enamorados… como lo estábamos Pippa y yo. A veces me duele verlos -se volvió y apoyó los brazos en la barandilla con la mirada perdida-. No es que se pasen todo el rato besándose y mimándose, al revés. Es la forma de mirarse y como se entregan el uno al otro.
Ellie se puso a su lado.
– Entiendo que te resulte difícil. Pippa y Clare eran hermanas, ¿te recuerda a ella?
– A veces. No se parece a Pippa, pero hay veces que dice cosas o hace gestos que son idénticos, es como tenerla delante -la amargura se apoderó de su rostro-. Me cuesta asimilar todo. Clare está aquí gracias a Pippa, y Pippa está muerta.
– Jack… -dijo Ellie sintiéndose impotente.
Jack la miró a los ojos y se sintió avergonzado por disgustarla.
– Ellie, no te pongas así… -la tomó de la mano como si fuese ella quien necesitase consuelo-. La mayoría de las veces no pasa nada. No es justo que me queje. Parece como si lamentara el matrimonio de Gray, y no es así. Me alegro mucho de que haya encontrado a Clare. Solo digo que sería más fácil si Alice y yo viviésemos aquí.
