
– Siento mucho lo del otro día -dijo.
– ¿El otro día…? -repitió Ellie sorprendida por el repentino cambio de conversación.
– Estuve fuera de lugar. Tenías toda la razón. Tus sentimientos hacia ese hombre no son de mi incumbencia. No tenía intención de pelearme contigo de esa forma. No sé por qué me enfadé tanto. Creo que me excedí.
– Creo que los dos lo hicimos -dijo Ellie intentando por todos los medios parecer natural.
– También quiero disculparme por el beso.
– Ah… eso -dijo Ellie débilmente.
– No sé qué me ocurrió -dijo Jack decidido a hacer una confesión completa-. Algo se me escapó de las manos.
Ellie tragó saliva y recordó lo incapaz que fue de resistir la excitación que se apoderó de ella y la pasión con que respondió a su beso.
– No importa -dijo con cierto rubor.
– No te asusté, ¿verdad?
Lo único que la había asustado había sido la pasión de su propia respuesta.
– No -dijo con un hilo de voz.
– Temía que lo hubiese hecho. Parecías… -Jack se quedó pensativo recordando la furia y desesperación que vio en los ojos de Ellie- molesta -dijo con poca convicción.
– No, estaba bien -Ellie se giró para ocultar el rubor-. Estaba desprevenida, eso es todo.
Desprevenida. Una bonita forma de decir cómo se sentía mientras todo giraba a su alrededor. Jack hizo un movimiento con los mandos y la avioneta descendió suavemente.
– Ellie, ¿estás segura de que quieres seguir adelante? Sé que no fui muy comprensivo en un momento, pero la fiesta me ha hecho comprender lo difícil que puede ser para ti. Y yo no facilité las cosas comportándome de esa manera. No te reprocharía nada si hubieses cambiado de idea.
