
– ¿Se ha traído el desayuno?
– Bueno, no exactamente. Sólo unas zanahorias crudas, manzanas, pan y queso.
Austin la observaba, intrigado. Nunca lo habían invitado a un picnic tan informal. Era una oportunidad ideal para pasar algo de tiempo con ella. ¿Qué mejor manera de sonsacarle sus secretos y averiguar lo que sabía de William y de la carta de chantaje? Se acomodó en el suelo a su lado, y aceptó una rebanada de pan y un trozo de queso.
– ¿Quién os ha preparado la bolsa?
– Yo misma. Ayer por la mañana, antes de salir de Londres, ayudé a la cocinera de tía Joanna, que había tenido un percance. En señal de gratitud, me invitó a servirme lo que quisiera.
Le sacó brillo a una manzana frotándola contra su falda. Austin hincó el diente en el queso, y le sorprendió que algo tan sencillo supiese tan bien. Nada de salsas elaboradas, ni del entrechocar de los cubiertos de plata, ni de sirvientes revoloteando alrededor…
– ¿Cómo fue que ayudó usted a la cocinera?
– Se había hecho una herida en el dedo que necesitaba varios puntos. Yo estaba en la cocina buscando algo de sidra cuando ocurrió el accidente. Naturalmente, le ofrecí mi ayuda.
– ¿Mandó llamar a un médico?
Ella arqueó las cejas, con un brillo de diversión en los ojos.
– Le curé la herida y se la suturé yo misma.
Austin por poco se atraganta con el queso.
– ¿Usted le suturó la herida?
– Sí. No había por qué molestar a un médico cuando yo era perfectamente capaz de ocuparme de ella. Creo haber mencionado anoche que mi padre era médico. A menudo me pedía que lo ayudara.
– ¿Y usted llegó a realizar tareas… propias de un médico?
– Pues sí. Papá era muy buen profesor. Os aseguro que la cocinera estuvo bien atendida.
Le dedicó una sonrisa y acto seguido dio un mordisco a la manzana.
La mirada de Austin se posó en los labios carnosos de ella, brillantes de jugo de manzana. Su boca tenía un aspecto húmedo y dulce. E increíblemente tentador. Él no creía en realidad que ella pudiera leerle el pensamiento, pero, en vista de su extraña perspicacia, decidió apartar su atención de aquellos labios.
