
– Con agua hirviendo -contestó él sintiendo un lento reguero de sudor en las sienes. «Puedo controlar esta clase de dolor», pensó. Sus problemas eran otros-. ¿No puede ponerme algo más ligero que un vendaje?
– ¿Es que quiere irse ya?
– Puedo coger una taza sin tirarla. -«O un teléfono», pensó-. Además, seguro que hay alguien en lista de espera que necesita la cama más que yo.
– Un criterio muy cívico, sí, señor. Habrá que esperar a ver qué dice el médico.
– ¿Me puede decir qué médico en concreto?
– Oiga, tenga un poco de paciencia.
Paciencia era lo único para lo que no tenía tiempo.
– A lo mejor viene alguien más a visitarle -añadió la enfermera.
Lo dudaba. Nadie excepto Siobhan sabía que estaba allí. Había pedido a una enfermera que la avisase, para que le dijese a Templer que estaría de baja por enfermedad dos días a lo sumo. Y Siobhan había acudido corriendo al hospital. Quizás él contaba con ello y por eso había avisado a Siobhan en vez de a la comisaría.
Eso la víspera por la noche. Por la mañana, como el dolor era insoportable, había ido a su médico de cabecera, pero le examinó un doctor interino, que le aconsejó que fuera al hospital. Fue a Urgencias en taxi y le fastidió que, para cobrar, el taxista tuviera que sacarle el dinero del bolsillo de los pantalones.
– ¿Se ha enterado usted del tiroteo en ese colegio? -comentó el hombre.
– Probablemente alguna pistola de aire comprimido.
Pero el hombre negó con la cabeza.
– No, no, ha sido peor, según la radio.
En Urgencias tuvo que esperar hasta que por fin le vendaron las manos, pues las heridas no eran de gravedad como para ingresarle en la unidad de quemados de Livingston. Sin embargo, como tenía bastante fiebre, optaron por hospitalizarle y le trasladaron a Little France. En la ambulancia pensó que tal vez querían tenerle en observación por si sufría un choque térmico. O que temieran que fuese uno de esos individuos que se autolesionan. Pero nadie había ido a interrogarle; quedaba la posibilidad de que le retuvieran hasta que algún psiquiatra se ocupara de él.
