
Dos palabras que captaron su atención. Tal vez llevase tiempo sin tener citas, pero recordaba casi todas las reglas. Después del sexo, sobre todo después de un encuentro tan inesperado, la mayoría de los hombres preferían vestirse e irse. No tenía mucha experiencia personal, pero sí muchas amigas que lo habían sufrido.
¿Todd quería quedarse? ¿Allí? ¿Con ella? ¿Por la noche?
– Tenía planes para luego -dijo ella-. Supongo que puedo cancelarlos.
– Muchas gracias. ¿Roncas?
– No -contestó, riéndose-. ¿Tú?
– Duermo tranquilamente -se giró para poder besarla-. Aunque no creo que vayamos a dormir mucho esta noche.
Poco después de las dos de la madrugada, observó la luz de la luna reflejada en la cara de Julie y supo que lo había estropeado todo desde el principio.
No tenía que haber sido así. No tenía que sentirse atraído por ella. Por lo que le habían dicho, Julie Nelson era una chica bonita y codiciosa que necesitaba que le dieran una buena lección, y él era el hombre que se había ofrecido a enseñársela. Había esperado encontrar a una fresca insulsa y superficial.
En vez de eso, había encontrado a una mujer guapa, divertida, inteligente y sincera que le hacía reír y querer volver a creer en las posibilidades.
En ese momento debía sentir que le había hecho un favor al mundo. En vez de eso, se sentía como un completo imbécil. Lo había estropeado todo y no sabía cómo arreglarlo. Le gustaba Julie. Le gustaba mucho.
¿Cómo iba a explicarle que no era Todd Aston III y que la habían engañado?
Capítulo Tres
Julie estaba de pie en la cocina agarrada al borde de la encimera. Esperaba que en cualquier momento un rayo partiese el tejado de su casa por la mitad o, al menos, oír al fantasma de la Navidad.Había un hombre en su dormitorio.
En ese mismo instante, cuando se suponía que ella debía estar preparando café, Todd estaba dormido en su cama.
