– Se está haciendo vieja -dijo él-. Quizá el perder a su marido ha hecho que se dé cuenta de lo que es realmente importante.

– No me digas que eres el mediano de tres hermanos -dijo ella.

– Soy hijo único.

– Pues no lo pareces. Willow es la mediana de las tres hermanas y siempre está viendo el punto de vista de todo el mundo. Es una característica increíblemente molesta.

– En mi negocio, es importante ver todos los lados de una situación.

– No creo que ésa sea una buena excusa.

Ryan deseaba creerla. No había imaginado eso, pero tampoco había imaginado muchas ottas cosas.

– No estoy tratando de sacar conclusiones precipitadas -dijo ella-, pero te darás cuenta de que, a pesar de todo esto, no podemos implicarnos emocionalmente.

– ¿Por qué?

– Por la loca de mi abuela y la loca de tu tía.

– No estamos emparentados.

– Es el dinero. Si salimos juntos, todo el mundo pensará que es por la millonaria oferta. Tú lo pensarías. No lo entiendo. No eres el tipo de hombre que necesite ayuda para conseguir una mujer. ¿Por qué iba entonces a hacer eso?

– Ruth tiene ideas particulares sobre la vida y sobre su lugar en la vida de los demás -dijo él. Tal vez su tía pensase realmente que una de sus nietas podría atrapar a Todd. Pero Ryan estaba dispuesto a apostar por su primo. Todd no estaba interesado en tener nada serio, y nadie le haría cambiar de opinión.

– Lo que yo he dicho. Loca -dijo Julie- Pero ahora tenemos un problema.

– ¿Estás diciendo que las cosas serían mejores si yo fuera un vendedor de zapatos? -preguntó él.

– En cierto modo. Aunque eso suena más a siglo XIX. ¿No podrías ser un profesor de matemáticas de instituto o un programador de ordenadores?

– Podría serlo, pero no lo soy.



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