
Tomó aliento y señaló hacia la puerta.
– Lárgate. Vete.
– Julie, tienes que comprenderlo. Nunca pensé que fuera a conocerte a ti.
Había mil maneras de interpretar esa frase. Julie tenía la sensación de que era un intento patético por decirle que ella era especial.
– ¿Así que, si no te hubiera gustado, te habría parecido bien acostarte conmigo? Eso dice mucho de tu carácter.
– No quería decir eso.
– Claro que sí. No sientes haber tratado de enseñarme una lección porque, incluso sin saber nada de mí, estabas seguro de que me merecía una. No, tú único problema viene del hecho de que te lo has pasado bien conmigo y ahora lo has fastidiado todo tanto, que no volvería a salir contigo ni aunque fueras el último hombre sobre la tierra. No hay nada que puedas hacer o decir para convencerme de que eres algo más que un mentiroso bastardo que se cree tan superior al resto de gente que lo rodea, que se permite el lujo de juzgar al mundo. Eres egocéntrico, egoísta, maleducado y retorcido hasta límites que no logro comprender. Ahora, sal de mi casa.
Él tomó aliento y asintió. Tras recoger su ropa, salió del dormitorio. Menos de un minuto después, la puerta principal se abrió y Ryan se marchó.
Julie se sentó en el suelo. Al menos se vestía rápido, pensó mientras el dolor la invadía.
Comenzó a temblar tratando de controlar las lágrimas, y odió el hecho de que, durante todo ese tiempo, había deseado intensamente que él suplicase. Sabía que no habría cambiado nada, pero deseaba que fuese lo mismo. Deseaba saber que lo de la otra noche había significado tanto para él como para ella.
Obviamente, no era así.
Julie se puso sus vaqueros más ajustados porque, siendo incapaz de respirar, podría olvidarse más fácilmente de los horrores de por la mañana. Había limpiado la ducha, lavado las sábanas, rehecho la cama y se había dado a sí misma una charla. Nada de eso había funcionado, así que se había marchado a ver a sus hermanas, deteniéndose en el camino para comprarse el café con leche más grande del mundo. Si el no respirar no ayudaba, tal vez pudiera ahogarse desde dentro.
