
Ya había decidido no mencionar que se había acostado con él. Lo confesaría más tarde, pero, de momento, no podía admitir que hubiese sido tan tonta.
También había sido tan cuidadosa. Desde Garrett, había evitado a los hombres, y el sexo y los compromisos. Viendo lo que Ryan había resultado ser, le habría ido mejor seguir estando sola.
– ¿Qué salió mal? -preguntó Willow-. ¿Era una mujer en el fondo?
Eso hizo que Julie se riera.
– No, pero eso habría sido interesante. Me mintió… en todo.
Les contó cómo él había fingido ser Todd para darle una lección.
– Dio por hecho que yo estaba allí por el dinero, así que su plan era hacer que me lo pasara bien, conseguir que me sintiera atraída por él y luego decirme la verdad.
– ¿Qué? -Marina se puso en pie y se colocó las manos en las caderas- Eso es horrible. No lo hiciste por el dinero. Lo hiciste por la abuela. Perdiste. ¿Le dijiste que perdiste porque siempre juegas con las tijeras?
– Lo mencioné.
– Supongo que esto te mantendrá alejada de los hombres durante mucho tiempo, ¿verdad? -dijo Marina, sentándose a su lado.
Julie asintió, y dijo:
– Creo que tendré una larga recuperación.
– ¿Quieres que me encargue de él? -preguntó Willow.
Julie volvió a reírse. Willow medía metro sesenta. Era peleona por dentro, pero por fuera se parecía más a una niña que a una culturista.
– No pasa nada -dijo Julie- Gracias por la oferta, pero él es grande y fuerte.
– Pero yo tengo velocidad y el elemento sorpresa de mi parte.
– Os quiero, chicas -dijo Julie.
– Nosotras también te queremos -dijo Marina-. Pero estoy tan enfadada. Tal vez Willow y yo podamos con él.
– No lo creo.
– También odio a Todd -dijo Willow-. El es parte de esto. ¿Cómo puede querer la abuela que nos casemos con alguien tan horrible?
– Tal vez ella no lo sepa -murmuró Marina.
– Tal vez sea la razón por la que nos ofreció el dinero -dijo Julie-, No importa. Se acabó. No voy a volver a ver a Ryan jamás.
