Cuando la musica llego a su fin, Darcy busco con la mirada a Bingley con la esperanza de aliviar un poco la solitaria inquietud que sentia. Finalmente, lo localizo al otro lado del salon, en el momento en que le presentaban a una matrona rodeada de varias mujeres jovenes. Darcy miro con resignacion mientras Bingley se inclinaba ante cada una de ellas durante la presentacion y luego le ofrecia el brazo a la muchacha mas agraciada, comprometiendose para el siguiente baile. La facilidad con que su amigo se movia en cualquier reunion social en que se encontrara era algo que siempre le habia causado admiracion. ?Como hacia uno para conversar con unos completos desconocidos, pasando por encima de los limites de clase o posicion y en un lugar como ese? Un torrente de reservas y restricciones adquiridas a traves de los anos floto de manera sombria sobre su cabeza, haciendo mas intensa su incomodidad y su reticencia con respecto a las relaciones sociales. Sus ojos siguieron a Bingley y su pareja durante los primeros pasos del baile y luego volvieron a fijarse en la matrona y su entorno. Lo que alli vio le hizo soltar una exclamacion de desaprobacion que sorprendio a un joven que pasaba a su lado y que, tras lanzarle una rapida mirada a su impasible rostro, se apresuro a continuar su camino.

La mujer que le habia provocado semejante disgusto tenia la expresion de un viejo gato atigrado y gordo, al que le acaban de servir un tazon de leche. El gesto de satisfaccion y avaricia de la mujer mientras observaba atentamente a Bingley y a la muchacha era casi palpable. ?Su hija? Probablemente, dedujo Darcy, aunque no se parecen mucho. No tuvo la menor duda de la direccion de los pensamientos de la mujer; habia visto esa mirada demasiadas veces para dejarse enganar. Habia que prevenir a Bingley para que no manifestara ningun interes particular en esa direccion. Si apreciaba la mas minima deferencia, aquella mujer terminaria acampando en la puerta de Netherfield, la casa de su amigo.



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