
Darcy se acerco a la mesa en la que habian dispuesto los refrescos, con la espalda tiesa ante la desagradable perspectiva de tener que prevenir a su amigo. Despues de aceptar una copa de ponche que le ofrecio la muchacha que estaba detras de la mesa, soporto sus sonrisas y risitas con una compostura que estaba lejos de sentir.
En ese momento, Bingley aparecio junto a el, tomo una copa de manos de la muchacha con una sonrisa y un guino y, dirigiendose a el, dijo:
– Bueno, Darcy, ?alguna vez en tu vida habias visto tantas jovencitas adorables reunidas en un solo lugar? ?Que piensas ahora de los modales campesinos?
– Pienso lo mismo que siempre he pensado, pues esta noche ciertamente no he tenido ninguna razon para cambiar de parecer.
– Pero, Darcy, no es posible que te hayas ofendido por las atenciones de sir William. -Bingley sonrio con compasion-. Es un buen tipo, un poco insistente, pero…
– Al responder a tu pregunta, no estaba pensando precisamente en las atenciones de sir William. No es posible que no te hayas percatado del vulgar chismorreo del que somos objeto incluso en este momento. -Darcy apreto la mandibula, molesto, tras echar un rapido vistazo al salon para confirmar la veracidad de su afirmacion.
– Probablemente se estan preguntando, al igual que yo, por que aun no has bailado esta noche. Vamos, Darcy, tienes que bailar. No soporto verte ahi de pie, solo y con esa estupida actitud. Es mejor que bailes. Hay muchas muchachas bonitas que, sin duda, estarian…
– ?No pienso hacerlo! Sabes como detesto bailar, a no ser que conozca personalmente a mi pareja. En una fiesta como esta me resultaria insoportable -dijo, recorriendo el salon con una mirada de desprecio-. Tus hermanas estan comprometidas, y bailar con cualquier otra mujer de las que hay aqui seria como un castigo para mi.
