– No menosprecies el poder del amor, mi amor. Aunque en el caso de Dunford, quizá sólo la lujuria lo hará.

– Me hieres, -dijo Dunford, colocando la mano dramáticamente sobre su corazón para dar énfasis-, asumiendo que soy incapaz de emociones más altas.

– ¿No lo eres?

Los labios de Dunford se cerraron en una línea delgada. ¿Estaba ella en lo correcto? En realidad no tenía ni idea. De una u otra manera, dentro de un año él sería mil libras más rico. Dinero fácil.

Capítulo 1

Algunos meses más tarde Dunford estaba sentado en su salón, tomando el té con Belle. Acababa de llegar a visitarlo; Se alegró de esa visita inesperada, ya que desde que ella estaba casada no se veían tanto.

– ¿Tienes la seguridad de que John no va a irrumpir aquí con un arma? -bromeó Dunford.

– Está demasiado ocupado para esa clase de disparates, -dijo ella con una sonrisa.

– ¿Está demasiado ocupado para acceder a su naturaleza posesiva? Qué extraño.

Belle se encogió de hombros.

– Él confía en ti, y más importante aún, confía en mí.

– Un auténtico modelo de virtud, -dijo Dunford secamente, sin querer reconocer ante sí mismo que estaba un poco celoso de la dicha marital de su amiga.

– Y cómo…

Un golpe sonó en la puerta. Entró en el cuarto Whatmough, el flemático mayordomo de Dunford, anunciando:

– Un abogado ha llegado, señor.

Dunford alzó la cabeza.

– Un abogado, que desea hablar a solas con usted. No pude averiguar sus razones.

– Es muy insistente, señor.

– Hágale pasar entonces. -Dunford miró a Belle y sin saber qué hacer encogió los hombros.

Ella sonrió con picardía.

– Pase.

Whatmough condujo al visitante. Era un hombre de cabello gris de estatura mediana, y se veía muy interesado en ver a Dunford.



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