
– ¿Por qué? -preguntó Bram.
– Porque le encantó la boda de mi hermana y está deseando organizar otra. Se llevó un disgusto cuando Susan Jackson se casó el verano pasado. ¡Ya sabes que Maggie Jackson y ella son rivales de toda la vida! Mi madre está enfadadísima porque Maggie ha conseguido casar nada menos que a tres hijas y organizar tres bodas como Dios manda, por la iglesia, con vestidos blancos y una carpa en el jardín -Sophie sacudió la cabeza tristemente-. Me temo que siempre he sido una decepción para ella.
– ¿Por qué?
– Mi madre cree que si hago un esfuerzo por adelgazar y me arreglo un poco, encontraré marido enseguida. Siempre me está preguntando si he conocido a alguien.
– ¿Y tú qué le dices?
– Le llevo la corriente. Por ejemplo, si estoy saliendo con alguien le hago creer que es más serio de lo que es en realidad. Salí con un chico que se llamaba Rob durante unas semanas y mi madre se volvió loca de alegría cuando le dije que era profesor de universidad. Pero luego tuve que decirle que ya no salía con él y no se lo tomó nada bien -Sophie se apartó el pelo de la cara-. Mi madre dice que no me esfuerzo de verdad.
Bram prácticamente podía oír la voz de Harriet Beckwith diciendo eso.
– ¿Por qué cortaste con él?
– Rob era un chico agradable, pero…
– ¿Pero no es Nick?
– No -asintió ella, suspirando-. No lo es. El problema es que nadie va a ser Nick, pero no puedo contarle eso a mi madre. Se disgustó mucho porque pensaba que iba a conocerlo en Navidad y, por supuesto, quiso saber por qué habíamos cortado.
– ¿Y qué le dijiste?
Sophie hizo una mueca.
– No sabía qué decir, así que le conté que me había enamorado de otro chico… pero que era demasiado pronto para presentárselo. Es lo primero que se me ocurrió -contestó, poniendo cara de pena-. Y ahora se pasa el día interrogándome. Me acusa de no querer contarle nada y me pregunta por qué no puedo ser tan buena y tan dulce como Melissa, que la llama por teléfono y va a verla continuamente. En fin, que al final hemos acabado teniendo una bronca y por eso me he ido a dar un paseo. Es como volver a la adolescencia.
