– Dime la peor -sonrió Bram.

– Eres irritantemente tranquilo. Nunca le enfadas, nunca te indignas por nada, nunca te dejas llevar -Sophie se comió la galleta con un gesto desafiante-. No te imagino perdiendo el control.

– ¿No?

Se quedaron en silencio y, por alguna razón, Sophie se encontró a sí misma imaginando a Bram haciendo el amor. La imagen era desconcertantemente vivida. Empezaría despacio, con cuidado, pero a medida que la excitación aumentase… sí, entonces podría perder el control y…

Sophie se dio cuenta de se había puesto colorada. No le parecía bien pensar en Bram de esa forma. De modo que tomó otra galleta para tener algo que hacer.

– Muy bien, admito que tus costumbres no son tan irritantes como las mías.

– Pero nuestras costumbres, irritantes o no, no tienen por qué ser incompatibles, ¿no crees?

De nuevo se quedaron en silencio mientras Sophie miraba a Bram, convencida de que estaba bromeando,

– No lo estarás diciendo en serio, ¿verdad?

– ¿Por qué no nos enfrentamos con la realidad, Sophie? Ninguno de los dos ha encontrado a nadie especial y no parece posible que vayamos a casarnos con la persona que queremos. Podemos vivir solos el resto de nuestras vidas o vivir juntos. En nuestro matrimonio no habría una gran pasión, pero tendríamos amistad, compañía, consuelo. Eso también es importante. Yo necesito ayuda en la granja, además -dijo Bram entonces-. Sophie, me encantaría que te casaras conmigo. Necesito una mujer que entienda el campo y no tenga miedo de vivir aquí sola… alguien que pueda ayudarme a llevar la granja. Una compañera, además de una esposa. Alguien como tú. Y tú…tú tampoco puedes tener lo que quieres, pero has dicho que echas de menos vivir aquí y que no te gusta Londres. Conmigo podrías vivir aquí. La granja Haw Gilí sería tu casa tanto como la mía. Y podrías poner tu torno en uno de los graneros y seguir trabajando con la arcilla -los ojos azules se posaron en ella-. Ninguno de los dos tendría lo que siempre ha querido, pero al menos tendríamos algo. Los finales felices sólo existen en las películas, Sophie. Y no seríamos los primeros en hacerlo.



23 из 107