
– Bram sólo tiene treinta y dos años. No es un viejo decrépito precisamente.
– Pero tendrá que ponerse a ello cuanto antes -insistió Harriet-. Yo no entiendo por qué los jóvenes sois tan exigentes. Si esperas al hombre perfecto no lo encontrarás nunca, hija. Mira ese tal Rob… era un profesor de universidad y resulta que has cortado con él porque no te gustaba del todo.
Sophie dejó escapar un suspiro. No le apetecía discutir con su madre otra vez.
– No me gustaba, mamá. No te puedes casar con alguien sólo porque está disponible. Además, ya te he dicho que he conocido a otro chico.
Entonces pensó en Bram y en lo que le había propuesto.
¿Y si le decía: «Mira, mamá, es Bram. Estamos enamorados y vamos a casarnos»?- ¿Lo creería?
Pero no iba a hacerlo. Ya habían decidido que lo de casarse estaba fuera de la cuestión.
Imposible. Tan imposible que debía dejar de pensar en ello.
Pero su madre no parecía tan convencida.
– ¿Y cómo sabes que ese chico va a ser mejor que Rob? -le espetó, mirando las cacerolas que tenía al fuego y cerrando las tapas con innecesaria fuerza.
– Podría serlo.
– Pues si ni siquiera puedes decirme su nombre, supongo que no debemos esperarlo para Navidad -replicó Harriet, exasperada. Y algo en su tono de voz le dijo que acababa de empezar una sesión de chantaje emocional.
– Aún no hemos hablado de eso…
– Porque no va a venir -la interrumpió su madre-. Además, supongo que tendrá que pasar las navidades con su familia, como todo el mundo. Yo había pensado invitar a Bram. Es prácticamente de la familia, y no me gusta que esté solo el día de Navidad.
Sophie miró a su madre con expresión suspicaz.
– Pensé que ya lo imaginabas casado con Vicky Manning antes de las fiestas.
– No seas boba, hija. Es demasiado pronto. No, éstas serán las primeras navidades de Bram sin su madre y creo que debería invitarlo. Además, seguro que le apetece venir. Como sois tan amigos… Claro que si tú no estuvieras aquí, Bram se sentiría incómodo. Nick y Melissa a veces se ponen en plan tortolitos y no creo que a Bram le hiciese gracia… sobre todo si sigue sintiendo algo por tu hermana.
