
¿Un beso? Sophie no pudo evitar que se le encogiera el corazón.
– Bueno, ¿qué tal va todo? -Bien -suspiró Melissa-, Llamaba para hablar del cumpleaños de papá. Mamá está muy contenta de que vengas. Temía que inventaras otra excusa para no aparecer por aquí y yo no quería tener que decirles por qué te sientes tan incómoda cuando vienes a la granja. En fin, espero que no lo pases muy mal.
– No, tranquila. Estoy bien -suspiró ella. -Siempre dices eso -protestó Melissa-. Pero yo sé que no es verdad. Nick lo sabe también y entiende que para ti es difícil verlo… -Estoy bien, Mel, de verdad. -Pero Nick sabe cuánto le querías y yo también… Sophie, ojalá las cosas hubieran sido de otra forma. Eres una persona maravillosa y mereces ser feliz, de verdad. No puedo soportar la idea de que estés sola.
– Mel, estoy perfectamente -insistió Sophie-. De verdad. Ya no pienso en Nick.
Mentira, por supuesto, pero Melissa no tenía por qué saberlo.
– Pero sigues sola -repitió su hermana-. Nosotros estaremos a un lado de la mesa y tú estarás sola al otro lado… Y sé que lo vas a pasar mal.
– No estaré sola. Bram va a comer con nosotros.
– No es lo mismo. No quiero decir que no me guste que venga, todo lo contrario. El pobre debe estar muy triste desde que murió Molly. ¿Es verdad que está saliendo con Vicky Manning? ¿Te lo ha contado?
– ¿Qué? -exclamó Sophie, incorporándose.
– Nick me dijo que los vio el otro día en el pub. Supongo que te habrán contado lo de la boda de Vicky…
– Sí, sí, me lo contó mamá.
Ella era la persona con la que Bram solía ir al pub. ¿Qué estaba haciendo allí con Vicky?
– La pobre debe estar pasándolo fatal. Ha sido tan humillante… Por lo visto, le dice a todo el mundo que debe aceptar lo que ha pasado y rehacer su vida.
– Sí, claro. Es normal.
