– Melissa no cree nada de eso -replicó Sophie, enfadada-. Ella cree que eres un hombre sensato y paciente y que me quieres tanto que no te atrevías a poner en peligro nuestra amistad. Pero cuando fui a la granja el fin de semana pasado te miré y, por fin, vi lo que tenía delante. Como si se me hubiera caído una venda de los ojos, por así decir.

– Ah, ya veo.

– Me di cuenta de que siempre te había querido, así que entonces… bueno, pues eso, caímos uno en brazos del otro… y ya está -terminó Sophie.

– ¿Y Melissa se lo ha tragado?

– Parece que sí.

Melissa se lo había tragado por completo. Incluso había dicho que era una tonta por no haberlo visto antes.

– ¡Sois la pareja perfecta! -había exclamado, emocionada-. ¡Qué noticia tan estupenda, Sophie! Bram es una persona maravillosa y tú también. Es evidente que estáis hechos el uno para el otro. No puedo creer que nadie se haya dado cuenta antes-Pero, claro, como siempre habéis sido tan buenos amigos, jamás se me ocurrió pensar que pudierais ser otra cosa.

Es decir, que ahora su hermana estaba entusiasmada, su madre estaría entusiasmada, todo el distrito de Askerby estaría entusiasmado en pocas horas y Bram y ella iban a tener que hacer una pantomima… ¡porque le había molestado que hablase de Vicky Manning!

Inexplicable, pensó Sophie, cerrando los ojos.

– Y si, de repente, nos hemos dado cuenta de que siempre nos habíamos querido, ¿cómo vamos a explicar que rompamos dentro de dos semanas? -preguntó Bram.

– Pues no lo sé, pero tendremos que encontrar alguna excusa -respondió Sophie.

– O sea, que a partir de este momento, estamos comprometidos.

– Me temo que sí. Pero no te preocupes, no te obligaré a casarte conmigo -intentó bromear ella-. Y me portaré fatal para que nadie pueda culparte a ti de la ruptura.

Bram miró de nuevo hacia el salón.

– Mira, ahora tengo que colgar o Vicky empezará a preguntarse si estoy arrancando la mata de café con mis propias manos.



43 из 107